Limpia tu mente en 1 minuto

actitud

actitudLa vida a veces es un poco dura con nosotros (o un mucho), todo hay que admitirlo. Soy partidaria del optimismo, pero de un optimismo realista, que es el que procuro practicar: el de vivir apuntando al cielo teniendo los pies en la tierra.

No es todo color de rosa. Hay mañanas en que una se levanta con el pie izquierdo o con el humor acompañando al tiempo (hablo de los días de nubes y lluvia que han llegado al sur para quedarse un tiempo).

Están esos días cargados de obstáculos, en que parece que el universo se pone en tu contra y pocas cosas te salen bien. Y una tiene derecho a cabrearse de vez en cuando con la vida, a rebelarse, pero digo yo que tampoco es plan de vivir como una veleta en función de lo que pasa ahí fuera, ¿no?

[dt_highlight color=””]Que las cosas sean difíciles no quiere decir que yo no tenga derecho a sonreír en medio de los marrones[/dt_highlight], o a respirar hondo y relajarme un poco.

Tú decides cómo tomarte las cosas

No me gusta vivir cabreada, negativa. Es incómodo, y hasta donde yo sé, no lleva a ninguna parte. Así que de vez en cuando, está bien echarle un pulso al mal humor y empezar de nuevo.

Que sí, que las circunstancias externas no se pueden cambiar así como así y muchas veces ni siquiera estará en tu mano, pero ¿quieres que te chive un truco, señora? Mira un poco más allá. Limpia tu mente. Meditación zen: no pensar en nada. Centrarte en ti, en tu respiración, en el ahora. Nada más. Es lo que en realidad hay. Mano de santo.

Pequeños grandes maestros: gracias

Estos días me he acordado de un vídeo que alguien me pasó por facebook. Dibujitos animados sencillos, simpáticos, con una gran lección práctica en 5 minutos. 5 minutos, ¿quién no tiene 5 minutos? Luego bastará con uno solo, don’t worry 😉

Este vídeo es una pequeña guía para meditar durante un solo minuto, y según el autor del vídeo, si lo practicas a menudo, llegará un momento en que puedas hacer esta meditación (de vaciar tu mente) en sólo un instante, en cualquier lugar. ¿Te imaginas, estar en medio del tráfico, o de un pollo familiar, y tener la capacidad de relajarte en tan sólo un instante? Deja de imaginar y ponte a practicar. A mí, al menos, me está viniendo de perlas.

[dt_quote type=”pullquote” layout=”left” font_size=”big” animation=”none” size=”1″]Es sorprendente la cantidad de cosas que pasan dentro de ti en un instante, y la mayoría del día ni eres consciente de ello. Afina tus sentidos, focalízate en el ahora, y la ansiedad o el mal humor se van solitos a otra parte.[/dt_quote]

Aunque el vídeo está en inglés, es muy sencillito de comprender (si no, ya sabes: activa los subtítulos). ¡A practicar!

 

Mis lecciones de vida del padel – nivel principiante

Uno de mis compromisos de este año 2014 era terminar el año jugando asíduamente a algún deporte que me guste, y frecuentarlo mucho. Siempre me he sentido genial haciendo deporte, y curiosamente hasta este año no me había planteado que quisiera dedicarle tanto tiempo. Me hace sentir viva, la sangre corriendo en mis venas, despeja mi mente, me permite rendir mejor en el trabajo, sentirme bien conmigo misma… ¿qué narices hacía postergándolo más tiempo?

Total, que al margen de correr y entrenar de vez en cuando, me prometí darme caña con un deporte de grupo. Y así fue como, a principios de curso (hace 6 semanas) me apunté a clases de padel y me aseguré un grupete de colegas con los que jugar a menudo.

Jamás en mi vida había cogido una pala. De adolescente sí que me quedé con las ganas de aprender y practicar el tenis en serio, me sentía cómoda en la pista y con una raqueta en la mano, pero fue otra hermana mía la que terminó apuntada a clases, no yo xD

Cuando jugué mis primeros partidos hace sólo eso, 6 semanas, me sentía bastante perdida en la pista. No sabía hacia dónde iba la bola ni qué hacer con ella, pero me juré practicar y entrenar, aprender, mejorar día a día. Me lo planteé como un reto.

¿Quieres algo de mí? Rétame. Hay una frase mágica capaz de sacar de mí casi cualquier cosa: “no hay huevos”. Pues eso. Me prometí no parar de entrenar, concentrarme al máximo en el juego, en la bola, en el instante presente, y aquí me hallo, enganchadísima. Por fin he encontrado mi vicio. Juego casi todos los días, alguna vez soy la loca que se mete 4 horas al día entre pecho y espalda. Me llaman loca, pero yo me siento genial, hago buenas migas, me lo paso bien y aprendo mucho, de paso.

El padel, un juego de metáforas para la vida

Las reglas del juego no son muy complejas: el éxito depende de la práctica, de que seas capaz de conocer el espacio en profundidad, y de [dt_highlight color=””]adaptarte a la necesidad de cada momento[/dt_highlight]. Bingo: eso último es algo que yo no practicaba apenas en mi vida, y que gracias al pádel estoy incorporando. Ser capaz de fluir con el presente, de adaptarme en lugar de quedarme en la frustración por una idea o un capricho, es mucho más satisfactorio. Es avanzar con el momento. Vivir aquí y ahora.

Si la bola no va donde yo la estoy esperando, ya iré yo a buscarla. Pero quedarme llorando porque no ha venido a mis manos es absurdo, ¿no? La clave es seguir dándole, mantener el juego activo, hasta tener la ocasión de marcar el punto.

El sexo del padel

Es muy distinto jugar con chicos, con chicas y partidos mixtos. Las chicas son más lentas en el juego -al menos el que yo hasta ahora he probado- y a su vez dan golpes más inteligentes, por lo general. Los chicos tienen más agilidad para correr y llegar a cualquier parte, pero a menudo se dejan llevar por la emoción y al dar con rapidez y fuerza a la bola se les va y terminan perdiendo el punto. Eso sí, los puntos que marcan son más contundentes. Los partidos mixtos son un intermedio, tenemos ingredientes femeninos y masculinos.

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Foto por cortesía de Ángel Sánchez

Personalmente avanzo mucho jugando con chicos, ya que me obligan a abrir los sentidos al máximo y extremar la concentración. También me gusta el nervio, la velocidad, y soy un poco bruta, todo hay que decirlo.

En los partidos con chicos todo sucede mucho más rápido, los golpes son más fuertes -no hay miedo que valga-, pero controlando lo básico y siguiendo la bola en el instante presente descubro que soy capaz de salvar casi todos los golpes, e incluso hacer pupa en alguno. Y digo yo, que si la vida es igual, ¿por qué no voy a ser capaz? Si es cuestión de estar atenta al fluir del juego y de práctica, ¡al lío!

Otra cosa: no hay que dar ningún golpe por perdido hasta el último momento. Puedes creer que has perdido una bola que pasa velozmente (o tú te mueves torpemente a su lado) después de botar en el suelo. Va contra la pared, pero hasta que vuelva a botar por segunda vez en el suelo, tienes otra oportunidad de reaccionar, colocarte bien y sacarla al campo contrario. En esto también me resulta curioso: las chicas -principiantes- dan la bola por perdida en cuanto pasa a su lado. Los chicos la buscan y pelean hasta el final. Y yo soy de no rendirme hasta el final. Es sorprendende lo rápido que puede una darse la vuelta, estirar el brazo y seguir el juego cuando los demás han dado el punto por perdido. Si es que el ser humano es capaz de todo lo que se pronponga, leñe.

La evolución del aprendizaje

IMG_20141102_162401Cuando aún no conoces apenas el juego y no tienes mucha práctica, las frustraciones nos frecuentes. Bolas tontas perdidas, movimientos torpes, te estancas en el suelo o te escurres y caes de culo (¡ay, las zapatillas!), tu compañero y tú vais animosos a por la bola y al final ninguno termina por golpearla… Divertido es un rato, si te sabes reír de ti misma.

En las clases yo voy aprendiendo técnica, y evidentemente, quiero llevarla al juego. Al intentar hacerlo perfecto, el juego se vuelve algo lento, a veces quizá aburrido. Jeje, esas bolas de saque eternas con tal de hacerlo bien…

Me lo paso genial con mi grupito de Geokeda, pero siempre quiero más. Así que busco más jugadores, más lugares donde jugar con gente que tiene un poquito más de nivel. Toca despertar, dar más pasos hacia adelante. El juego se vuelve rápido, ágil, más inteligente. Al principio me siento anonadada. Luego saco la garra que llevo dentro, y sí, ahí está: está en mí. La fuerza, la velocidad, la atención, el cálculo, la capacidad de hacer mucho más.

Y me apetece sacar esa garra y hacerla parte de mí, de mi estilo de juego.Y de vida, por qué no. Esto va de vivir fuerte, ¿verdad? Me gusta, me siento bien. Así que, en vez de esperar a que otros me marquen el ritmo y esperar para reaccionar, yo también puedo marcar el ritmo. Aflojar la bola y mandarte un globito al fondo si me apetece verte correr o ponértelo difícil en la esquina, o hacer un buen remate cuando vea un punto a huevo. Hay momentos para todo, ¿verdad?

De momento ya voy a por mi primer RDP de 3ª. Lo mismo me funden, pero una cosa es segura: me divertiré jugando y saldré con más potencia en mi garra, con más lecciones para vivir, con ganas de echarle más sangre al padel y a la vida 😉

 

Gracias por el vídeo, David. Vaya tesoritos que esconde el iPhone…

Si tú también juegas al padel déjame tus comentarios, será un placer leerte.

Eligiendo un estilo de vida

Controle su destino

Ser emprendedora está muy bien, pero no es todo tan fácil ni tan bonito como esos vídeos de historias de éxito que se encuentran por youtube. Llegar a ese momento de triunfo que suele ir acompañado de una potente banda sonora tipo Hans Zimmer requiere un largo y sacrificado camino. Eh, ojito, que he dicho que no es un camino fácil, no que no merezca la pena. Dedicarte a lo que te apasiona y tener libertad de elegir qué hacer en tu vida en cada momento merece la pena, y mucho.

Esta mañana me he topado con este vídeo y me he sentido muy identificada. Situaciones personales y de algunas personas cercanas que valoro me han hecho darme cuenta de la gran capacidad que tenemos los seres humanos, y de que a menudo la desconocemos. Es fácil seguir adelante cuando todo va sobre ruedas, cuando la gente te apoya, cuando una es feliz, pero, ¿qué pasa en los momentos en que las cosas se ponen difíciles, cuando todo a tu alrededor te dice que no lo vas a conseguir, que mejor no lo intentes?

Como emprendedor seguro que sabes de lo que te estoy hablando, porque momentos de esos seguro que has pasado, estás pasando y te quedarán aún por vivir. [dt_highlight color=””]Y en esos momentos la clave es no centrarse en las emociones, en los obstáculos que se interponen en nuestro camino, sino seguir mirando fijamente hacia la meta. [/dt_highlight]Sí, puede una seguir adelante cuando cree que no tiene más energía. Puede una sentir que no va a ningún lado, y a pesar de eso, permanecer confiando en que la perseverancia te dará un día el premio. Y termina llegando, claro que llega.

 

Hábitos que definen tu estilo de vida

De un tiempo a esta parte he añadido nuevos hábitos a mi día a día, y ahora sí puedo decir que me siento a gusto en mi piel con mi nuevo estilo de vida. Entre esos nuevos hábitos está la lectura.

Desde el año 2010, había pasado los últimos años de mi vida dedicando mi tiempo 100% al trabajo, sin dejarme apenas tiempo para pasar con mis amigos, sin descansos, sin tiempo para mí. La crisis económica me estaba pegando fuerte y no podía permitirme el lujo de darme ni un descanso. Sin embargo, con el tiempo me he ido dando cuenta de que el descanso es tan importante como el trabajo, o más. El alimentar el espíritu, entrenar el cuerpo, son lo que luego me hace ser capaz de rendir mucho más y obtener buenos resultados también en mi trabajo.

Así que aquí estoy, un año y poco después de mudarme a Córdoba, llevando una vida mucho más plena, más satisfecha con mi trabajo, disfrutando de más tiempo libre, del placer de sentir la sangre corriendo por las venas mientras hago deporte. Disfrutando de viejos y nuevos amigos, de mi familia, y en definitiva, a gusto conmigo misma.

Controle su destino, de Tony Robbins.

Anthony RobbinsÉste es uno de los libros que me han ayudado a reenfocar mi vida de esta manera y tomar esta nueva perspectiva frente a la vida. Un libro que recomiendo a cualquier espíritu emprendedor, a cualquier persona con ganas de superarse a sí misma, o que simplemente quiera seguir creciendo. Un libro que romperá tus moldes, te hará descubrir que tus límites están en tu cabeza, y te dará un buen empujón para seguir adelante con tus proyectos y vivir con mucha más fuerza cada día.

Este tío sí que es uno de los grandes. Cuando descubrí este libro me empapé también de algunas de las historias de superacíón que hay colgadas en su web y por youtube. Y siguiendo por la parte que he resaltado, tiene precisamente un apartado en el que enseña a manejar las emociones negativas y utilizarlas para lograr tus objetivos.

Me parece fundamental. Porque sí, porque las dificultades siempre van a estar ahí, porque habrá días en que sientas que no puedes más, eso es así. La diferencia está en qué vas a hacer con esas emociones cuando lleguen, para impedir que tomen el mando de tu vida.

Por supuesto, el libro tiene muchísima más riqueza que eso. Me atrevería a decir que Tony Robbins es uno de los mejores motivadores que va a conocer el planeta. Sería un desperdicio no aprovechar la ocasión, ahora que podemos aprender de él.

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